Lo más importante es ser buena gente

Cuando navegas en un mar embravecido en la más negra de la noches, las olas te cruzan por encima de proa a popa, el cielo se abre de repente descargando un torrente de rabia sobre tu cabeza, y piensas que esa será tu última y húmeda velada, la diferencia entre sobrevivir o no es contar con una mano amiga que te ayude a mantener firme el timón.

Afortunadamente, en los tiempos que corren la mayoría no tendremos que sufrir/vivir experiencias como esta, al menos no literalmente, pero muchas otras sí nos han venido o vendrán en las que resulta imprescindible haberse rodeado de buenas personas que sepan arrimar el hombro cuando haga falta.

¡Ea!, otra vez le ha pegado este a la birra y nos escribe el “sermonazo” en el momento de la exaltación de la amistad. Pues mira, no. Escribo en perfecto estado de revista, al menos por esta vez, jeje. Es un asunto muy serio que creo que todos debemos considerar. Tan serio que para mí es la verdadera diferencia entre el éxito y el fracaso. Contar con buenas personas a tu lado que sepan estar a las duras y a las maduras contigo es más importante que cualquier otra cosa que puedas tener. En el ámbito personal parece más que obvio, pero donde quiero hacer hincapié es en lo profesional.

La figura del empresario abusador es un tópico de todas las épocas, o al menos, de las más recientes de la historia de la humanidad. Fruto de él han llegado a surgir movimientos, políticas e incluso culturas completas para rechazarlo. Mi opinión al respecto es muy clara: si cumples el tópico de empresario abusador una u otra forma, tu probabilidad de éxito en estos tiempos es muy reducida, casi nula. Y me explico: en la mayoría de los emprendimientos tienes que conseguir personas que se unan a tu causa, ya sean socios, empleados, inversores o clientes. Difícilmente vas a poder motivarlos si descubren que eres un trápala. En muchos casos tendrán que comenzar a trabajar sin cobrar, osea a riesgo, y probablemente no quieran hacer esa apuesta si huelen que acabarás traicionándoles. Posteriormente, conforme la empresa avance, los empleados, por muy bien que les pagues, no estarán realmente motivados si te comportas de mala manera. Las personas se motivan mucho mejor cuando se apoyan en una base firme, en líderes transparentes y cabales, que no estén permanentemente dando por saco e intentando destruir a cada minuto su autonomía. La lealtad y sinceridad son claves para mantener relaciones a medio-largo plazo.

Por poner un ejemplo, empresas líderes en el mundo como por ejemplo Google, son exquisitas con sus empleados, los cuidan al detalle en todo y estos les corresponden con una productividad e implicación impresionantes. Además, en parte por ser una de las mejores empresas donde trabajar, a Google le llueven decenas de miles de peticiones de trabajo y esto les permite seleccionar a los mejores. Su éxito está a la vista de todos.

Por otra parte, la figura del empleado vago es otro tópico universal. Y de eso, aquí en el sur estamos ya más que curados de espanto. Si eres un empleado vago, aprovechado, soberbio, o envidioso, no lo dudes, cambia de actitud cuanto antes o lamentablemente a la larga te irá mal. Muy mal. Ya sé que hay miles de excusas para justificar estas actitudes como “es que fulano me hizo esto” o “es que setano me hizo lo otro”, pero hay que tener claro que esas actitudes negativas no van contra los demás como parece a primera vista, sino que acaban yendo contra uno mismo. Si ves que algo es injusto dilo, lucha o vete, pero comportarse mal es, como comúnmente se dice, tirar piedras contra tu propio tejado. Un tejado hecho de karma, como lo llaman los buditas, que se derribará sobre tu cabeza cuando menos te lo esperes. Aunque no lo creas, el universo devuelve cada golpe. Siempre.

A fin de cuentas, ser mala persona se acaba pagando, de una forma u otra. Y personalmente creo que es justo que así sea. No es sólo cuestión de reputación, es cuestión de fondo. Un fondo de persona sincera, justa, amable y solidaria que no por ello, debe ser estúpida, indulgente o incapaz de plantar cara cuando haya que hacerlo. Pero lo mejor de todo, es que tener buen karma, no sólo te sirve para los negocios o en la vida personal, sino que te sirve para que al final seas auténticamente feliz. Lo importante es ser buena gente, lo demás se puede arreglar.

About franguillen

Francisco González Guillén es Ingeniero Superior en Informática. CEO & Founder de Vestidia.com. + 6 años de experiencia en sector TIC público y privado.

11. Julio 2012 by franguillen
Categories: Opinión | 5 comments

Comments (5)

  1. Hombre Fran, muy bien intencionado pero igualmente ingenuo. Desde mi punto de vista partes dos ideas erróneas. Los empleadores abusadores,al margen del “tópico”, no fracasan: Triunfan. ¿En qué pueblo vives, amigo? Esa teoría estudiada por todos y aplicada en otros países de los beneficios de tener empleados contentos, o es mentira o no se dan cuenta nuestros empleadores ¡ingenuos! La otra idea que no comparto es que los “malos” acaban pagando, los malos acaban ganando. Partes de la concepción biblíca de la justicia, pero eso es en cielo. Mientras tanto aquí triunfan los malos: los que defraudan, los que llevan a paraisos fiscales los dividendos, los que comercian con armas, los que … Si realmente triunfaran los “buenos” como tú preconizas se me ocurre que no habría hambre en el mundo, porque es de muy mala gente dejar pasar hambre. De todas formas totalmente de acuerdo contigo amigo en que hay que ser buena gente, precisamente el mundo va tan mal, porque triunfan los que no lo son. Un abrazo amigo.

    • Buenas amigo Javi

      Gracias por tu respuesta. Te contesto con mi humilde opinión por partes:
      1) Respecto a los empleadores abusadores, creo que llevas razón en parte. Muchos han triunfado en la historia siendo malos, muy malos. Y lo siguen haciendo. Pero no creo que sea lo que demandan los nuevos tiempos. Piensa que ahora entramos en una era donde el empleo del conocimiento será todo, y el empleo del conocimiento sin motivación intrínseca no funciona como dice Daniel Pink (http://www.franguillen.com/2012/06/la-sorprendente-verdad-sobre-que-nos-motiva/). Si los empresarios se empeñan en destruirla, no parece que vaya a irles bien en los tiempos que vienen…

      2) Lo de los malos acaban pagando no es sólo en el sentido económico. No obstante, es posible que peque un poco de buenismo, pero como digo al final sinceramente pienso que para ser feliz hay que tener la conciencia limpia y tranquila. Y eso, por mucho dinero que hayas conseguido, si lo has hecho de mala manera, para mí al menos no se puede considerar éxito.

      Un abrazo colega,
      Fran

      • Totalmente de acuerdo con su segunda apreciación, si ampliamos la perspectiva y no nos ceñimos al plano económico. En cuanto a la primera habría muchos matices que discernir pues el mercado laboral es cada vez más amplio y diverso.

        Un abrazo.

  2. Creo que para la vida personal es probable que el ser buena gente sea más que positivo (no creo que haya grandes dudas sobre esto, salvo para el tema del ligoteo), pero en los negocios no lo veo tan claro. Conozco personalmente el caso de algunos que confunden el ser buena gente con no ejercer de jefe. Un jefe debe espolearte para conseguir los objetivos, no tiene por qué ser un amigo (aunque una cosa no quite la otra). Lo que sí le pido siempre a la gente (ya sean profesores, novias, amigos, compañeros o jefes) es que sean justos y tengan la capacidad de mostrar empatía. O no.

    • Gracias por tu opinión Javi. Si por espolear consideras conseguir motivar para alcanzar los objetivos estamos de acuerdo, si en cambio es presionar extremadamente, finalmente no dará resultado ya que el empleado se quemará en breve y buscará alguna salida o reducirá su productividad.

      Un abrazo,
      Fran

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