El tsunami que se nos viene encima

No, no me refiero a los recortes. Me refiero a La Crisis. ¿Los recortes? Claro que fastidian, a algunos más que a otros, pero está claro que a nadie le gusta que le quiten lo que antes le daban. Sin embargo, ya nos estamos acostumbrando a ello. A lo tonto llevamos ya varios años de reducciones más o menos desagradables y aquí seguimos, puede que más apretados pero seguimos.
No, no me refiero a la prima de riesgo. Me refiero a La Crisis. ¿La prima? Bueno, tampoco nos escandalicemos. En el 99 teníamos prácticamente la misma prima de riesgo que ahora. El problema es que ahora estamos muchísimo más endeudados y tenemos que refinanciarnos continuamente al habernos creído que al entrar en la eurozona podríamos pedir lo que quisiéramos eternamente barato. Pero bueno, tampoco pasa nada, el rescate está al caer.
No. No me refiero al rescate. Me refiero a La Crisis. ¿El rescate? Pues sí llegará aunque igual no con nombre de rescate, ¡para eso están los sinónimos! Nos dolerá, pero bueno, al final se asumirá. Quizás haya primeras planas en los periódicos y telediarios durante varios días, manifestaciones en la calle y todo el pataleo, pero luego el tema se calmará. Total, salvaremos el pellejo una vez más, al menos de momento.
No. No me refiero a esta crisis. Me refiero a La Crisis. ¿Esta crisis? Lo que estamos viviendo ahora es como una ola de mar que nos ha cogido por sorpresa mientras caminábamos por la arena y nos ha empapado los pies. A alguno también les llegó las rodillas y otros los ha puesto pingueando hasta la cabeza. Pero seguimos en pie y caminando por la orilla.
No. No me refiero a nada de lo mencionado. Me refiero a La Crisis. ¡Pero bueno! ¿Qué es a eso que llamo La Crisis? Bien, paremos un momento a reflexionar. Levantemos la cabeza por un instante del agujero en el que estamos metidos y miremos desde arriba. Miremos qué está pasando en el mundo y qué papel podemos desempeñar en él como nación, como país, como sociedad, como colectivo de personas.
No somos un país especializado en producir bienes. Desde hace mucho que España se ha quedado rezagado en la carrera de los países productores. Gigantes como China, India o los recientemente incorporados a la carrera como Brasil u otros latinoamericanos, tienen una capacidad de fabricación que ya no podremos alcanzar. Ya no sólo por la mano de obra barata que se esfuerza de una manera inconcebible para nosotros, sino porque además han aprendido a ser productores. Tienen flexibilidades, regulaciones, normativas y cadenas de producción a punto para fabricar. A nosotros nos queda poco o nada de eso. No podemos competir en esto. Al menos no por el momento.
No somos un país especializado en producir conocimiento. En realidad, nunca lo hemos sido especialmente. Cierto es que siempre tuvimos, y tenemos, mentes que han aportado y creado valor al mundo en el área de conocimiento. Sin embargo, también es cierto que pocas de nuestras empresas consiguen hacerse un nombre en estas áreas a nivel internacional. No hay nada más que ver el nivel de nuestra educación, con un fracaso escolar aberrante, o el nivel de nuestras universidades, que están en posiciones ridículas en los rankings internacionales.
Pero entonces, si no somos país productor de bienes ni de conocimiento. ¿Qué pintamos en el mundo? Pues la respuesta es demoledora: pintamos cada vez menos. Con las consecuencias de que si no tenemos nada que ofrecer al mundo, nada nos ofrecerá el mundo a nosotros, por lo que eso sí que será La verdadera Crisis con mayúsculas, una crisis no temporal, una crisis permanente, un retroceso tremendo del nivel de vida de todos. Y lo peor es que ya lo estamos viendo pero no queremos creerlo.
La ola que nos está mojando los pies nos impide levantar la cabeza para ver el tsunami que viene detrás, acercándose a lo lejos. Cada vez más cerca. O buscamos una forma de pararlo pronto o nos destruirá, aunque claro, también podemos huir como muchos hacen. Debemos espabilar pronto, primero como individuos y luego como sociedad. Nadie ha dicho que esto fuera fácil. Nunca lo fue. Bueno, una vez sí, y ya hemos visto las consecuencias de elegir lo fácil.

About franguillen

Francisco González Guillén es Ingeniero Superior en Informática. CEO & Founder de Vestidia.com. + 6 años de experiencia en sector TIC público y privado.

19. Septiembre 2012 by franguillen
Categories: Opinión | 8 comments

Comments (8)

  1. Felicidades buen analisis. Buena opinion. Buenas palabras.

    Besotes maquina

  2. Gran artículo. Coincido con tu análisis sobre el gran problema que acecha a España, el volverse (o más bien darse cuenta de que es) irrelevante para el resto del mundo, salvo quizás como lugar de turismo. Con esas credenciales es complicado tener una sociedad y economía de primer nivel. Y lo peor es que no tenemos visos de cambiar.

    Otro detalle que me gustaría resaltar es el del rescate que se cierne sobre nosotros como la espada de Damocles. Creo que te equivocas cuando afirmas que nos rescatarán y todo seguirá igual, o incluso que con eso el país empezará a mejorar. En absoluto, todo apunta a que una vez rescatados las cosas irán a peor: los recortes se acrecentarán controlados ya directamente por la Troika y la economía se contraerá aún más, lo cual hará aún más difícil devolver las deudas. Finalmente nos veremos en la misma situación que Grecia (y próximamente Portugal): a punto de salir del Euro, esquilmados y empobrecidos hasta niveles que poca gente creía. Ojalá me equivoque, pero “cuando las barbas de tu vecino veas pelar…”

    • Gracias amigo. Está claro que si sólo nos queda Eurovegas, poco tenemos que decir ya en el mundo…

      Respecto a lo del rescate, pues la verdad es que también creo parecido a ti. Servirá para seguir aguantando otro rato, la administración pagará nóminas y algunas deudas a proveedores por algún tiempo más. Sin embargo, después de un tiempo estaremos igual, o como tú dices peor, porque el rumbo de la política y de los propios individuos parece que no va a cambiar tan fácilmente. Y por supuesto, gratis no va a ser, para nadie.

      Un abrazo,
      Fran

  3. Bueno, lo de los recortes y lo del rescate lo asumirás tú que podrás. Yo no lo asumo. Yo no he hecho nada para tener que ser rescatado, y nadie me va a convencer de lo contrario. Eso sí: culpable me siento como el que más. Porque la culpa es nuestra, solo nuestra (no me vale ahora echarle la culpa a la Merkel, a este o al otro). La culpa es de quien ha dejado gobernar a tanto chorizo de izquierdas o de derechas, que año tras año ha ido haciendo lo que le ha dado la gana (y no les pasa nada). La culpa es nuestra por educar a nuestros hijos en la cultura del pelotazo. La culpa es nuestra por no tener nada en la cabeza, por no creer que el esfuerzo sirve para algo, por vivir sin mirar más que a nuestros ombligos, por dejar los principios de lado (que al parecer no servían para nada). Ahora ya no vale quejarse. La hemos cagado bien. La raiz de todo está en la falta de educación y de formación, en la falta de valores y de ética. Para mí, esa es la verdadera crisis: esa crisis ha salido de nuestras propias casas, de las escuelas y por supuesto de los escaños. Hará falta mucho tiempo (y muchas ganas) para remediar todo el daño que hemos hecho. Con nuestros hijos nos hemos lucido.

    • Manu, coincido completamente contigo en la mayoría de lo que dices. Bien dicho y bien escrito. Sabíamos a lo que nos ateníamos con este pensamiento de que el dinero no es de nadie. Cosa que, tanto la izquierda como la derecha de este país, se han tomado los últimos años como regla de oro.

      Muchas veces pienso que el gran problema de haber entrado en la UE es que nuestros políticos se creyeron realmente ricos por una vez. Dinero gratis (casi) para lo que les viniera en gana. Lo malo, es que luego hay que devolverlo, y si no puedes, o tiene pinta de que no puedas, no te lo vuelven a prestar.

      Lo único que me queda positivo es que creo que algunos se salvarán. Los que aprieten los dientes de verdad. Si hemos salido de una guerra, posguerra, golpe de estado… creo que saldremos de esta. Eso sí, insisto, no gratis.

      Un saludo,
      Fran

  4. La crisis es algo que nos afecta a todos. Es cierto que en la actualidad nos conformamos con todo lo que nos imponen, pero realmente, ¿que se puede hacer? Hay muchas movilizaciones pero, ¿realmente sirven para algo? porque cuando esas movilizaciones se realizan todo está pactado, cuando las noticias llegan a las personas ya está todo hablado. Entonces, ¿que hacer? hay que luchar pero…¿de qué forma?, como usted bien dice cada vez pintamos menos en la sociedad. Respecto a la educación, el nivel es cada vez menor pero ¿Quién es el responsable? porque hoy en día nadie asume esa responsabilidad. La sociedad cada vez está peor y pronto tendremos que contar cuantas personas han perdido sus casas o simplemente no tengan nada para comer debido a esta crisis. Para terminar, la mención continuada de “La Crisis” da hincapié a la situación en la que nos encontramos y hace que nos demos cuenta de que lo peor aún esta por llegar.

    • Buenas Nazaret

      Certeras preguntas que lanzas. Yo creo firmemente que esto podremos arreglarlo pero no de arriba a abajo, sino justo al contrario: de abajo a arriba. Me explico, visto que la planificación educativa, económica, entre otras, se ve que a todas luces es prácticamente imposible la solución tiene que venir del propio pueblo, en particular, de cada persona individual.

      Por ejemplo, en el caso de la educación: Padres que se preocupen de verdad por la educación de sus hijos y hagan todo lo posible para solucionarlo. Hijos que se preocupen por su futuro desde muy temprana edad porque vean que su futuro está en juego y depende sobre todo de ellos mismos. Educadores que no renieguen de luchar lo más duro posible por conseguir el mayor nivel de sus alumnos. Y un largo etcétera.

      Lo bueno de esta aproximación es precisamente que depende de nosotros mismos, no hace falta realmente nadie que nos venga a salvar. Lo malo es justo lo mismo: depende de nosotros mismos. Es cuestión de voluntad y de eso algunos están sobrados y otros están caninos…

      Un saludo y gracias por tu comentario,
      Fran

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